EL Carrousel. La mentira de las tres cuartas partes. El efecto E. Satie
El "tiovivo", o mejor dicho, el carrousel siempre me ha parecido una metáfora de la vida.
Hay en esta máquina algo infantil y distante que me atrae y me repele. De pequeños siempre deseamos subir a uno. Girar sentados en caballos de fibra de vidrio, mientras vemos como la realidad de obtura a una velocidad más lenta.
Quizás esta vieja atracción se parezca a la vida. Quizás cuando subimos a ella deseamos viajar en el tiempo. Hacia delante. Dejar lo que ha pasado detrás. Avanzar a lomos de carruaje de mentira.
Eso es lo que ocurre. Un viaje que no es real. Una máquina que sólo sirve para divertirse, aunque nos evadamos unos segundos de nuestra realidad.
Cuando somos niños todo nos parece grande, rápido, excitante. Y al subir nos damos cuenta que el efecto es tres cuartas partes mentira.

Le Carrousel, l'indépendant. Carcassone (Francia). 2007

Senador Lombrith dijo
Bona metàfora.
11 Septiembre 2007 | 03:41 PM